martes, 1 de noviembre de 2011
Islandia.
Recuerdo la vez que fui a Islandia.
Conocí a un hombre que ardía como las brasas todas las noches.
Me desnudaba mil veces con la mirada y otras mil veces con las manos, con la boca, con las yemas de los dedos.
Me pasé 300 horas contándole los lunares, le saboreé la espalda como si de un helado de chocolate y nata se tratara, con cuidado, sin olvidar espacio alguno, pero dejando que se derritiera.
Por fuera.
Por dentro.
Por dentro.
Por mi interior.
Islandia nos trataba bien.
Su cama nos trataba aún mejor.
Como el mar, pero eso si, nunca con frío.
Cuando tuve que abandonar Islandia, pensé que si volvía, sería la última vez que lo vería.
Sary
domingo, 9 de octubre de 2011
Por la mañana.
Llego a casa una tarde, me quito las botas y saludo a mis gatos.
Como siempre.
Me dirijo al sofá y me tumbo.
Ya han pasado 20 o 30 días y no puedo pasar una mañana sin desayunar café.
Al rato, como de golpe, se cierne la noche y me pregunto:
¿qué pasaría si él estuviera aquí?
Quien sabe.
Me dirijo al sofá y me tumbo.
Ya han pasado 20 o 30 días y no puedo pasar una mañana sin desayunar café.
Al rato, como de golpe, se cierne la noche y me pregunto:
¿qué pasaría si él estuviera aquí?
Quien sabe.
Sary
domingo, 28 de agosto de 2011
¿Y qué más?
Te haré tortitas para desayunar todas las mañanas.
Los días pares tendrás que ganarte mis besos a pulso.
Los impares te regalaré mi cuerpo para que hagas con él lo que quieras.
Por la noche beberemos cerveza, e iremos a la cama de cabeza.
¿Y qué más?
Tendremos una cama grande, donde te ahogaré con mis piernas.
Me pasaré las noches acariciándote la espalda.
Miento.
Solo parte de ella.
La otra parte la dedicaré para lamértela (el resto también).
¿Y qué más?
Te obligaré a usar helado de nata para endulzar mis enfados,
cuando no quieras abrazarme de madrugada.
¿Y qué más?
Dejaré una tenue luz encendida para perder mi vista en tus pliegues.
Y por muy malos que sean, no te librarás de mis buenos días.
¿Y qué más?
Las meriendas te las dejo a ti, tu que sabes de mar, atardeceres y esas cosas.
Que yo soy muy tonta y a veces no me doy cuenta.
Sary
domingo, 21 de agosto de 2011
Hasta que duela.
Que nos duelan nos labios de tanto besarnos.
Que nos duelan las piernas de tanto follarnos.
Que nos duela la cabeza de tanto pensarnos.
Que nos duela el corazón de tanto olvidarnos.
Sary
miércoles, 20 de julio de 2011
Naoko
Naoko se calla, no le hace falta hablar.
Nunca olvidará una noche (como la de ayer).Una vez escribió que quería ser aplastada por toneladas de cariño, pero no pudo parar de llorar.
Naoko se quiere ir a Islándia, a ver auroras boreales.
Naoko quiere ir en avión hasta tu cama, aterrizar sobre tu pecho y no despertar jamás.
Naoko es pequeña, tan pequeña que se rompe, pero hecha de acero inolvidable.
A ella nunca la olvidan. Nunca. Nunca. Nunca.
Navidad siempre será en Febrero.
Adora el sofá e ir despeinada por la vida. Le gusta cerrar los ojos, y sentir su propia respiración.A Naoko no le importa que le mire la gente. Ellos no comprenden, ella a penas ama.
Naoko es una mujer, un chico, un hombre.
Naoko son las sonrisas de la gente, las lágrimas de un padre al ver nacer a su hijo.
Naoko es el viento, el mar, el césped, tu peluche favorito.
Naoko es el dolor, el placer. Naoko es la vida y la muerte.
Naoko eres tú. Tú. Tú. Y solo tú.
Como piedras, como yunques, y se clavan como estacas.
Naoko se rompe, Naoko se quiebra.
Naoko es una bella promesa, un buen sueño.
Naoko es mi canción preferida.
Naoko es mi persona preferida.
Sary
viernes, 15 de abril de 2011
Las cosas pasan los jueves por la noche.
Aquí estoy.
La pistola sigue encima de la mesita de noche y yo a su lado, atontada mirando a la nada.
Hacía 6 meses que me dejó tirada.
No era la primera vez, pero esta intenté cortarme las venas escuchando SoAD de fondo.
Yo me sentía cada vez más débil, mientras los gritos de mi vecina, quejándose de la música, eran cada vez más agudos.
Me salvó un policía corrupto y sus ganas de tocarme las tetas con la excusa de sacarme de allí.
Lo único que le dije a mi psiquiatra fue que odiaba a mis vecinos por no gustarles SoAD, y lo único que hizo él fue arruinarme.
¿Arruinarme de qué? Si no me queda nada.
Hace 6 meses aprovechó para llevarse mi dignidad consigo. Eso y unas cuantas cosas que tenía olvidadas en mi habitación y se fue dejandome sola con su pistola.
Supongo que encontró a una hija de puta mejor a la que follarse; a estas alturas sigo sin tener ni zorra y poco me preocupa, pero me pregunto porqué se dejó la pistola.
Me aferro a ella como si fuera lo único que me queda en la vida.
Me viene a la mente todo lo que dice la gente sobre los trenes, que vienen y se van.
Acabas creyendo que esa palabrería es cierta, pero va pasando el tiempo y notas que te han mentido durante toda tu miserable vida, y que en realidad esos trenes paran en las mismas paradas y que acaba en la misma estación de mierda. Que si lo pierdes, habrá otro dispuesto a llevarte al principio de todo.
Todo es una mentira, como los anuncios de televisión, y si eres ingenuo y te lo crees todo, acabas cortándote las venas por cualquier gilipollez.
Lo malo de pensar es que se me calienta la cerveza.
Beber sola no compensa si no tienes a quien chuparle la polla después. No sé emborracharme sin alguien a quien reirle las gracias.
A él me lo follaba cada día.
Adoraba su polla, me comía su boca y me fascinaban sus historias de atracos y huidas.
Me sentía en el paraíso cada vez que me la metía.
Siempre tomábamos el té escuchando Fly Me To The Moon de Frank Sinatra.
Un día puso New York y al día siguiente se largó.
Luego me corté las venas, me tocaron las tetas, y aquí sigo, mirando nuestra pistola.
Sary
miércoles, 16 de marzo de 2011
De buen amor haciendo el humor.
Hoy parece que te has despertado de buen amor.
Llevas la noche haciéndome el humor,
y ni siquiera hace falta que me quites la ropa para que empiece a derretirme.
(Pero lo haces.)
El olor a tostadas delata que ya es por la mañana,
pero a ti no te da la gana levantarte de la cama.
Se está demasiado bien debajo de las sábanas,
con tus manos inquietas y yo si mis bragas.
Haré tantos juegos de palabras,
como besos en tus muslos.
Sary
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